21 mayo 2013

Entre Rejas

Hoy les traigo la segunda obra de teatro de Francisco Compañ Bombardó, autor de Me estresas, la cual presenta una escena típica donde un policía interroga a un acusado, lo bueno de este material que nos acerco Francisco es que si bien hoy les publico una de esas obras, al final del articulo encontraran un link de descarga con el material completo que incluye 11 diferentes situaciones siempre planteadas en este ámbito y con estos dos personajes dentro de una sala de interrogatorio.


OBRA DE TEATRO: Entre Rejas

PERSONAJES: (Por orden de intervención.)
POLICÍA
HOMBRE

La escena está compuesta por una mesa y dos sillas, simulando una sala de interrogatorio de la policía.
En la escena se encuentra sentado un hombre. Aparece un policía de paisano.

POLICÍA.- Se ha metido en un buen lío, amigo.

HOMBRE.- ¿Por qué dice usted eso?

POLICÍA.- Porque le hemos trincado con las manos en la masa.

HOMBRE.- ¿Y cómo quiere pillarme? Si soy pastelero.

POLICÍA.- Sí. Pero le hemos pillado con el pastel. ¡No lo niegue!

HOMBRE.- No se lo niego. Era un encargo.

POLICÍA.- ¡Ajá! O sea, que era consciente de lo que estaba haciendo.

HOMBRE.- Por supuesto. Soy un profesional. Llevo quince años ejerciendo.

POLICÍA.- ¿Nunca ha estado entre rejas?

HOMBRE.- Porque soy pastelero.

POLICÍA.- Sí. Eso me ha quedado claro. ¿Y qué hace usted en sus ratos libres?

HOMBRE.- Hago figuras con los tapones de las botellas.

POLICÍA.- ¡No me cambie de tema! ¿Sabe por qué está aquí?

HOMBRE.- ¿Por qué?

POLICÍA.- Eso me lo tiene que responder usted a mí.

HOMBRE.- Me lo tendrá que decir usted, que es quien me ha traído.

POLICÍA.- ¿Quién le hizo el encargo?

HOMBRE.- No puedo revelar mis fuentes.

POLICÍA.- ¿De qué fuentes me habla? Aquí el que tiene fuentes soy yo.

HOMBRE.- Yo tengo una de chocolate. Es tipo fondue. ¿Las suyas cómo son?

POLICÍA.- Son de carne y hueso. Y son las que me han llevado a usted. ¡Y no me cabree!

HOMBRE.- Tranquilícese. Si quiere vuelvo más tarde. (Hace ademán de levantarse.)

POLICÍA.- ¡Siéntese! De aquí no se va hasta que yo descubra quién le manda.

HOMBRE.- No me ha mandado nadie. Me ha traído usted. ¿Recuerda?

POLICÍA.- Bien… Podemos hacer esto eterno, o podemos terminar rápido. Usted decide.

HOMBRE.- Prefiero rápido. Tengo muchos encargos aún.

POLICÍA.- Y me lo dice en la cara. Se le va a caer el pelo.

HOMBRE.- Eso dice mi peluquero. Debe ser del estrés.

POLICÍA.- ¡Debe ser de las leches que le voy a dar!

HOMBRE.- Me vendrían muy bien. Entre los huevos y la leche, a la hora de hacer pasteles se me va un pico.

POLICÍA.- Dígame, ¿quién es el que le pide los encargos?

HOMBRE.- Mis clientes.

POLICÍA.- Así que son varios, ¿eh?

HOMBRE.- Cuantos más, mejor. Está la cosa como para desechar clientes.

POLICÍA.- Es usted un sicario.

HOMBRE.- No sé lo que es eso.

POLICÍA.- No disimule conmigo. Que yo sé por qué le he traído.

HOMBRE.- Menos mal. Pues dígame, ¿por qué?

POLICÍA.- No, no, no. ¿Usted piensa que soy tonto? Es usted quien me tiene que decir por qué está aquí.

HOMBRE.- Es que no lo sé. ¿Por hacer pasteles?

POLICÍA.- Por hacer pasteles no traemos a nadie.

HOMBRE.- ¿Entonces?

POLICÍA.- Apúnteme aquí la dirección y los nombres de sus clientes.

HOMBRE.- No los recuerdo a todos. A algunos los veo una vez al año.

POLICÍA.- ¡Escriba algo, coño!

HOMBRE.- Está bien… (Coge el bolígrafo y comienza a escribir. Cuando termina se lo entrega al policía.)

POLICÍA.- (Observando el papel.) ¿Qué es esto?

HOMBRE.- Una receta de un pastel de chocolate. A sus hijos les encantará.

POLICÍA.- (Arrugando y tirando el papel. Desesperado.) ¡Cómo sabe que tengo hijos! ¡Quién es usted! ¡Qué sabe de mí!

HOMBRE.- No puedo decírselo. Ya se lo he dicho.

POLICÍA.- ¡No me ha dicho nada! ¡Hábleme! ¿Quién le encarga los pasteles?

HOMBRE.- Es secreto profesional. Lo siento.

POLICÍA.- (Arrodillándose. Suplicando.) ¿Por qué no me lo dice? ¿Qué le cuesta?

HOMBRE.- No insista, señor Feliú. Todos los años por estas fechas me hace usted lo mismo. Me saca de mi obrador y me trae a su trabajo.

POLICÍA.- (Suplicando.) Por favor…

HOMBRE.- (Levantándose.) No le voy a decir nada de sabores. Lo único que puedo decirle es que le gustará la tarta, y que su fiesta de cumpleaños será un éxito. (Hace mutis.)

09 mayo 2013

Me estresas

Hoy les dejo la primer obra de teatro de Francisco Compañ Bombardó que publicaremos en el sitio, la misma es una comedia en la que participa una joven pareja, espero la disfruten y comenten. Es una obra en tono de comedia que aunque parezca más larga que otras son textos en su mayoría cortos que aceleran la reproducción de la misma.



Titulo: Me estresas
Personajes:

  • Chico: Este personaje es muy tranquilo. Aparenta siempre controlar la situación. Viste de sport.
  • Chica: Este personaje es acelerado y hablador. Viste a la moda y de manera elegante

ACTO ÚNICO
Al levantarse el telón la escena representa el salón de una casa de clase media. El CHICO está sentado en el sofá leyendo un libro. La CHICA aparece cargada con unas diez bolsas, pues viene de las rebajas.

COMIENZA LA ACCIÓN

CHICO.- (Al ver aparecer a su mujer cargada de bolsas.) ¿Has encontrado lo que querías?
CHICA.- (Acelerada) Cariño, ¿te parece a ti que haya encontrado lo que quería? (Mostrando las bolsas.)
El CHICO sonríe cómplice, y vuelve a centrar su vista en el libro.
CHICA.- Pues no. No lo he encontrado.
CHICO.- Vaya… ¿Pero tú has mirado bien?
CHICA.- ¿Me estás diciendo que no he mirado bien? ¿Me estás queriendo decir que no sé buscar la prenda que yo quiero?
CHICO.- No, no… Lo decía porque con el alboroto de gente… Pues tal vez no te hayas fijado.
CHICA.- O sea, lo que quieres decir es que yo voy como una loca por los sitios. Sin fijarme ni nada.
CHICO.- No he querido decir eso, cielo.
CHICA.- Yo lo he escuchado. ¿O también vas ahora a decir que no te escucho? Porque es lo que me faltaba.
CHICO.- Simplemente hay días en que uno está más despistado que otros. Es algo normal.
CHICA.- Será normal para ti. Que siempre estás despistado. Y con esa calma… ¡¡Qué parece que no tienes sangre, hijo!!
CHICO.- Es que hoy es sábado y estoy relajado.
CHICA.- Para ti siempre es sábado. Y cuando no es sábado es domingo.
CHICO.- También tengo mis días malos.
CHICA.- ¡¡Já!! Permíteme que me ría. Yo sí tengo días malos. Cada veintiocho días. Y no sé aún a qué huelen las nubes. La regla duele, ¿sabes?
CHICO.- Sí. Lo sé. Me lo dices todos los meses.
CHICA.- ¿Te molesta que te lo diga? Ahora ya no le puedo decir a mi marido que me duele cuando me viene. Vamos, que tendré que sufrir en silencio. ¡¡Esto es el colmo!!
CHICO.- No he querido decir eso. Tú lo sabes.
CHICA.- ¿Vas a decir que interpreto mal tus palabras? Siempre decías que con una mirada me entendías; y ahora dices que interpreto mal tus palabras.
CHICO.- Ay cielo. Anda cuéntame, ¿qué te has comprado en las rebajas?
CHICA.- ¿Por qué piensas que todo me lo he comprado para mi? ¿No se te pasa por la cabeza que también he podido pensar en ti?
CHICO.- (Contento.) ¿Ah si?
CHICA.- Pues no. No había nada para ti.
CHICO.- ¿Pero lo has buscado?
CHICA.- ¿Tu crees, cariño, que teniendo solamente todo un sábado por la tarde para comprar puedo acordarme de tus gustos? No hijo. Eso es ser muy egoísta por tu parte.
CHICO.- Pues enséñame algo. Que aún no me has enseñado nada.
CHICA.- Es que no me dejas. No paras de hablar. Y yo lo único que hago es escucharte. Y cada vez que intento decir algo… ¡¡Otra vez!! Vuelves a hablar. Yo entiendo que lleves todo el día solo y que necesites hablar con alguien. Pero estás solo porque tú has querido, porque podía haber venido conmigo.
CHICO.- ¿A las rebajas?
CHICA.- ¿A dónde piensas que he ido?
CHICO.- A las rebajas.
CHICA.- Entonces para qué me haces esa pregunta.
CHICO.- ¿Qué pregunta?
CHICA.- La de si he ido a las rebajas.
CHICO.- No recuerdo que te haya preguntado eso.
CHICA.- ¿Me quieres volver loca? ¿Me quieres hacer luz de gas?
CHICO.- Es que yo sé que tú has ido a las rebajas.
CHICA.- ¿Y por qué lo sabes? ¿Es que me has seguido? ¿Qué pasa? ¿No te fías de mí?
CHICO.- Pero, cielo, si tu me has dicho esta mañana que ibas a las rebajas.
CHICA.- También te digo a veces que duele la cabeza y tú dale que te pego; que si quieres arroz Catalina.
CHICO.- Es distinto…
CHICA.- Ah, es distinto… Cuando a ti te da la gana me crees y cuando a ti te da la gana no me crees. Esto no funciona así, cariño. Veo que hay ocasiones en las que dudas de mí.
CHICO.- ¿Yo?
CHICA.- No. Tú no. Perico el de los palotes.
CHICO.- No lo entiendo.
CHICA.- El qué no entiendes.
CHICO.- Que aún no me hayas enseñado nada.
CHICA.- Cuatro años de casados y me dices que no te he enseñado nada. Di más bien que tú no has querido aprender nada.
CHICO.- Me refería a… (No le deja terminar la frase…)
CHICA.- A nada. Para que tú aprendas algo tiene que venir escrito en esos libros que lees. Hay más mundo fuera, ¿sabes?
CHICO.- Lo sé. Voy a trabajar todos los días.
CHICA.- Lo dices como si tú fueses el único que trabajases. No te tienes que poner tan machito; que yo también traigo un sueldo a casa.
CHICO.- Ya sé que no soy el único. Que tu también…
CHICA.- Que yo también ¿qué? ¿Me estás llamando machito? ¿No te parezco femenina? ¿No te gusto? Si es eso dímelo, ¿eh?
CHICO.- Que no es eso, reina.
CHICA.- Entonces ¿qué es? Porque, vamos, me has dicho que soy un tío en toda mi cara.
CHICO.- Yo no te he dicho eso.
CHICA.- Otra vez.
CHICO.- Otra vez, qué.
CHICA.- Otra vez me quieres volver loca. Con lo contenta que he venido de las rebajas. Y llego a casa y tú sólo quieres discutir.
CHICO.- ¿Yo?
CHICA.- (Mirándolo fijamente.) Perico el de los palotes otra vez.
CHICO.- Pues chica, enfádate con ese tal Perico.
CHICA.- Encima burlas. Es que te lo tomas todo a pitorreo.
CHICO.- (Levantándose.) Anda, cielo, ¿por qué no me das un abracito?
CHICA.- Con eso crees que se arregla todo. Qué equivocado estás. El abracito es la consecuencia de algo; no la solución a un problema.
CHICO.- ¿Qué problema?
CHICA.- ¿No te das cuenta que tenemos un claro problema de falta de comunicación?
CHICO.- Bueno, tú hablas y yo escucho. ¿Cuál es el problema?
CHICA.- ¿El problema? El problema es que me acabas de llamar cotorra.
CHICO.- (Volviéndose a sentar y cogiendo el libro.) No, no… Yo no te he llamado cotorra.
CHICA.- Con todas sus letras.
CHICO.- Cielo, te aseguro que yo no te he querido llamar cotorra.
CHICA.- Pero lo has hecho.
CHICO.- Habrá sido sin darme cuenta.
CHICA.- Desde luego, tienes salidas para todo. Siempre haces las cosas sin darte cuenta. Lo de la taza del váter, ¿también es sin darte cuenta?
CHICO.- Bueno, yo…
CHICA.- “Bueno yo” ¡¡No cariño!! Que los calcetines se guardan de dos en dos. Y que las camisas cuando llegas a casa no se tienen que convertir en amasijos de tela necesariamente. Y que los zapatos no se limpian solos… Que no soy tu madre para ir detrás tuya limpiando por donde pasas.
CHICO.- Ya lo sé, mi amor.
CHICA.- Ya lo sabes, pero te gustaría ¿verdad? (Mirándolo.) Y no pongas esa cara de cómplice. Yo sé que te gustaría. ¿Pero sabes por qué me prefieres a mí?
CHICO.- Yo no he dicho que te prefiera a ti.
CHICA.- ¡¡Qué!! ¡¡Cómo!! Mira… (Poniéndose muy dramática.) Estás consiguiendo hacer de este sábado el más triste de todos.
CHICO.- (Levantándose y dirigiéndose hacia ella para abrazarla.) Ay, mi niña.
CHICA.- (Evitándolo.) No me toques.
CHICO.- Pero si no te toco cómo quieres que te de mimos.
CHICA.- Ahora mimos. Hace un momento no querías saber nada de mí y ahora me quieres dar mimos.
CHICO.- Yo no he querido saber de ti.
CHICA.- Y tienes la cara de confirmármelo.
CHICO.- (Dándose cuenta del error de la frase anterior.) No, no, no… Lo que he querido decir es que yo “no” no he querido saber nada de ti.
CHICA.- Pero, cari, vamos a ver. ¿Tú crees que soy tonta?
CHICO.- ¿Todas estas preguntas las tengo que responder?
CHICA.- Nadie nunca me había llamado tonta como tú lo acabas de hacer.
CHICO.- Yo no te he llamado tonta.
CHICA.- Qué razón siempre ha tenido mi madre. “Esos que son tan callados son los peores”, me dijo. Y tú vas y me lo confirmas.
CHICO.- Yo no he hablado de tu madre para nada.
CHICA.- Es lo que faltaba. Que ahora te metas con mi madre. ¿Qué te hemos hecho?
CHICO.- A mí nada.
CHICA.- Entonces, a qué vienen esos insultos hacia mi madre y hacia mí.
CHICO.- Que de verdad, que no os he insultado.
CHICA.- ¿Y a qué llamas tú a lo que estás haciendo esta tarde?
CHICO.- (Volviéndose a sentar y cogiendo, de nuevo, el libro.) ¿Leer?
CHICA.- ¡¡Qué cínico!! Eres el marido más cínico que he tenido en mi vida.
CHICO.- Y el que más te quiere.
CHICA.- Sí. El que más me quiere amargar la existencia. Con la de pretendientes que he tenido.
CHICO.- (Sonriendo angelicalmente.) Pero al final te casaste conmigo.
CHICA.- ¿Te casaste enamorado?
CHICO.- ¿Nos casamos enamorados?
CHICA.- No me has respondido.
CHICO.- Es que tu pregunta tenía trampa.
CHICA.- Ya estamos con las preguntas trampa, ¿no? Cada vez que tengo una pregunta interesante me sales con lo de las preguntas trampa. ¿Sabes? Creo que eso de las preguntas trampa es una milonga que os habéis inventado los hombres para no contestar.
CHICO.- ¿Tú crees? (Se hace un silencio. Esta pregunta ha sido una pregunta trampa.)
CHICA.- No me líes, cariño. Y no desvíes la conversación.
CHICO.- Tienes razón. ¿Me vas a enseñar algo de lo que te has comprado?
CHICA.- ¿Por qué no me preguntas qué es lo que me he comprado? O sea, te da igual lo que te enseñe. Has dicho “algo”.
CHICO.- He dicho “algo” como podía haber dicho “flores”.
CHICA.- ¿Flores? ¿Cuándo me vas a regalar flores, cari? Nunca me regalas flores; nunca me regalas nada.
CHICO.- (Señalando a las bolsas.) Si ya te lo compras tú todo.
CHICA.- Definitivamente no puedo contigo. Me estresas, cariño. Me estresas.
CHICO.- ¿Yo? Pero si yo no te digo nada.
CHICA.- No has parado desde que he entrado por esa puerta. Y llego a casa y qué me encuentro. A mi marido con ganas de discutir.
CHICO.- No tenía ganas de discutir.
CHICA.- ¿No tenías? O sea, cari, que ahora sí tienes.
CHICO.- Que no, que no. Que no tenía antes y tampoco tengo ahora.
CHICA.- ¿El qué no tienes?
CHICO.- Ganas de discutir.
CHICA.- Entonces para qué me dices que tienes ganas de discutir.
CHICO.- Es que yo no te he dicho que tengo ganas de discutir.
CHICA.- Yo lo he escuchado. ¿Ya vamos a empezar?
CHICO.- ¿A discutir?
CHICA.- Ves como tienes ganas de discutir.
CHICO.- Es que no sé que vamos a empezar.
CHICA.- Algo que llevas intentando desde que he llegado.
CHICO.- Pero es que a ti no te gusta leer.
CHICA.- ¿Y qué tiene que ver la lectura con todo esto?
CHICO.- No lo sé exactamente. Has sido tú la que has sacado el tema.
CHICA.- Pero de qué tema estamos hablando ahora.
CHICO.- Del tema de la lectura.
CHICA.- ¡¡Pero qué lectura!! Si a mí no me gusta leer.
CHICO.- A mí sí. Es lo que he intentado hacer desde que has llegado.
CHICA.- Ah muy bien. Me estás diciendo que desde que he llegado no me has escuchado nada de lo que te he dicho. Tu único interés era el librito.
CHICO.- ¿Tengo que responder también a eso?
CHICA.- ¿También, dices? Si no me respondes a nada.
CHICO.- Sí te respondo. Tú preguntas qué intento hacer desde que he llegado; y yo te he respondido.
CHICA.- Es que esa no era la respuesta.
CHICO.- Pues si tú preguntas y tú te respondes… Vaya discusión más tonta.
CHICA.- ¡¡Ves cómo para ti esto es una discusión!!
CHICO.- Dime. ¿Cuál es la respuesta?
CHICA.- La respuesta a qué.
CHICO.- A la pregunta.
CHICA.- ¿A qué pregunta?
CHICO.- A la que me has hecho.
CHICA.- Cari, cielo, tú sabrás la respuesta. No pretenderás que yo conteste a mi propia pregunta. Ya es el colmo de la vagancia.
CHICO.- Yo pienso que dos no discuten si uno no quiere.
CHICA.- ¿Y tú quieres o no quieres?
CHICO.- Claro que no. Cómo voy a querer discutir contigo. (ELLA sonríe.) Es imposible.
CHICA.- ¿Por mi carácter apacible?
CHICO.- Porque siempre quieres tener la razón.
CHICA.- ¿Cómo dices?
CHICO.- (Dándose cuenta del error al decir eso.) Pero de buen rollo, ¿eh?
CHICA.- Sí. Todo el buen rollo que tú quieras, pero me das la razón como a las tontas. ¿Sabes que en algunos países eso es motivo de divorcio?
CHICO.- ¿El dar la razón o el ser tonta?
CHICA.- ¿Me estás llamando tonta?
CHICO.- No. No. Para nada.
CHICA.- ¿Pero tú te crees que soy tonta? (Se vuelve a hacer un silencio.)
CHICO.- Bueno, cielo, ¿me vas a enseñar “todo” lo que te has comprado?
CHICA.- Me gustaría enseñarte todo lo que me hubiese gustado comprarme.
CHICO.- ¿Es que no te has comprado lo que te gustaría haberte comprado?
CHICA.- He comprado lo que quedaba.
CHICO.- Pero de lo que quedaba habrás comprado lo que te ha gustado, ¿no?
CHICA.- No exactamente.
CHICO.- ¿No exactamente?
CHICA.- No exactamente, cariño. Las cosas son así.
CHICO.- ¿Me estás diciendo que en esas diez bolsas que traes no está “exactamente” lo que querías?
CHICA.- Lo que “exactamente” quería voló los dos primeros días de rebajas.
CHICO.- ¿Ya lo sabías?
CHICA.- Como todos los años.
CHICO.- ¿Y si ya lo sabes para qué vas?
CHICA.- Por si encuentro algo que me guste.
CHICO.- Ah, de acuerdo. Y has encontrado todo eso.
CHICA.- No exactamente.
CHICO.- ¿No exactamente?
CHICA.- Sólo me gustó esta pulserita. (Saca de una de las bolsas una bolsita muy pequeñita, y extrae una pulsera.)
CHICO.- (Mirando agobiado a las bolsas.) ¿Y el resto?
CHICA.- Ay cari, pareces tonto. Cuando compré la pulserita me dije: ¿y qué hago yo con esta pulserita que no me combina con nada? Así que busqué rápidamente unos pendientes a juego. Pero con unos pendientes y una pulserita, cariño, no se sale a la calle. Por lo menos yo no. Hace falta algo más. Y de repente se me presenta ante mí una blusa ideal; de ésas que la hacen a una más guapa de lo que es. Y ya te imaginas, la blusa necesitaba unos pantalones crema preciosos. Y justo en el expositor de los pantalones había un cinturón marrón precioso. Imagínate, cariño, me llamó enseguida la atención; y claro, a mi me llaman y yo voy. Así que de repente me vi con una pulsera, unos pendientes, una blusa, unos pantalones y un cinturón. ¿Crees que hace falta algo más? (El MARIDO se encoge de hombros cariacontecido.) Claro que sí, cari. Claro que sí. Ese cinturón marrón estaba llamando a gritos unos zapatos marrones. Así que me dirigí a una zapatería en busca de unos zapatos marrones. ¿Y qué crees que hice en la zapatería?
CHICO.- ¿Comprar unos zapatos marrones?
CHICA.- Sí. Me compré unos zapatos marrones cerrados con cordón; con un taconazo que te mueres. Pero pensé que tenía que darle una mayor variedad a la combinación de zapatos. Así que me compré unos abiertos del mismo tono; una botas color café y uno botines. Y al salir de la zapatería me vino un flash. ¡¡Ay cariño!! Que se me había olvidado comprarme la chaqueta de los pantalones; así que corrí y corrí hasta llegar a la tienda. Y no encontraba la dichosa chaqueta. Así que pensé en devolverlo todo.
CHICO.- (Alucinando.) ¿Por una chaqueta?
CHICA.- Pero de repente colgada en una percha con un montón de chaquetas negras o azules, o azules y negras. Es que nunca sé si son azules o negras. Que yo no sé por qué a ese azul tan negro le llaman marino; si el mar no tiene ese color. En fin, para no hacerte larga la película; cogí la chaqueta marrón de entre todas las negras. O azules. Pero cuando estaba en caja para pagar se me pasó por la cabeza que también lo podría combinar con un chaleco. Así que, cari, me traje también el chaleco.
CHICO.- (Alucinado.) Por una pulserita…
CHICA.- Y ya venía para casa cuando al salir de la tienda me vino un aire frío; de esos helados que ha hecho estas navidades. Y me dije, Inma, tienes que comprarte un abrigo bueno. Y he encontrado uno buenísimo, de piel de asno andino.
CHICO.- (Sin salir de su asombro.) ¿A que es marrón?
CHICA.- ¿El asno?
CHICO.- El abrigo.
CHICA.- ¿Cómo lo has sabido? (El CHICO pone cara de circunstancias.) Y ya puesta me miré y me dije que cómo iban a desentonar unos guantes negros con tanto marrón; así que fui a una peletería y me compré unos guantes de piel.
CHICO.- Marrones.
CHICA.- Sí, claro. Marrones. ¿De qué color si no? Y luego pensé que necesitaba el complemento de los complementos. Un bolso.
CHICO.- No te ibas a comprar nada y te has traído todo eso.
CHICA.- Pero todo necesario, cariño.
CHICO.- El drama vendrá si se pierde la pulserita. Lo tendrás que devolver todo.
CHICA.- (Mientras ordena las bolsas.) Por cierto, cari, no encontré mi tarjeta y he usado la tuya.
CHICO.- (Sorprendido.) ¡¡Cómo!!
CHICA.- Pero no te preocupes, cielo. He vuelto en autobús para no hacer mucho gasto.
El CHICO se levanta y hace mutis hacia uno de los laterales. Desapareciendo de la escena. Desde la escena se le escucha pegar gritos para desahogarse. Al poco tiempo vuelve a aparecer por el mismo lateral que salió. Aparece con cara relajada; se siente y coge el libro. Y ante la mirada asombrada de su mujer le pregunta.
CHICO.- ¿Has encontrado lo que querías?

TELÓN

03 mayo 2013

Todas las cosas se piden por favor

Fernando Mesta nos envió una serie de Obras de Teatro cortas que iremos publicando con el correr de los días, hoy les dejo una de ellas titulada "Todas las cosas se piden por favor" para que la lean, comenten y critiquen, como siempre les decimos podemos entre todos y con respeto dar nuestra opinión sobre las obras publicadas.



Titulo: Todas las cosas se piden por favor
Autor: Fernando Mesta


NARRADOR.- La primera causa de conflictos en la escuela y en el patio es “que cogemos las cosas de nuestros compañeros sin pedírselas, y, claro, el otro niño se enfada y nos peleamos”
DIRECTOR.- Vamos a realizar una escena que consiste en que un niño está jugando tranquilamente y llega otro niño y quiere jugar con el juguete que tiene él. Que vengan los actores.
(Aparecen en el escenario los dos niños actores, uno de ellos trae un juguete)
DIRECTOR. - ¿Sois vosotros los actores?
ACTORES.- Sí.
DIRECTOR.- ¿Sabéis lo que tenéis que hacer?
ACTORES.- Sí.
DIRECTOR.- Pues entonces; acción. (Salen los dos niños del escenario).
(Ahora aparece en el escenario un niño que presenta la escena).
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma primera.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como debéis comportaros cuando queráis algún juguete que tenga otro niño. No debéis quitárselo, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Vamos a mostraros un ejemplo.
(Aparece en el escenario un niño con un juguete. Se sienta en el centro y comienza a jugar con él. A continuación llega otro niño y sin decirle nada le quita el juguete).
NIÑO A.- Es mío.
NIÑO B.- No es mío.
(El niño A se siente ofendido y reacciona violentamente pegándole al otro y recuperando su juguete a la fuerza)
DIRECTOR.- Corten, corten.
JUEZ.- Fatal, lo habéis hecho los dos muy mal. Así no arregláis nada. El primero no puede quitarle nada al otro por la fuerza, tiene que pedírselo y el segundo no debe responder con la violencia. ¿Lo habéis entendido?
NIÑOS.- Sí.
DIRECTOR.- Muy bien. Ahora vamos a repetir otra vez lo mismo para ver si os sale mejor. (Se salen del escenario los dos niños) Repetimos. Acción.
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma segunda.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete que tenga otro niño. No debéis quitárselo. Debéis pedírselo. Las cosas se piden por favor. Vamos a mostraros un ejemplo.
(Se repite la escena I. Aparece el primer niño con un juguete, se sienta en el centro del escenario, viene el segundo niño, hace como que piensa lo que le va a decir, “Me, me…”, no dice nada más y le arrebata el juguete, pero ahora el niño B agredido reacciona llorando y pataleando aparatosamente.)
DIRECTOR.- Corten, corten. Esto es increíble. (Dirigiéndose a los actores) ¿Pero no sabíais lo que teníais que hacer?
ACTORES.- Si.
JUEZ.- ¡Mal, muy mal! Los dos lo habéis hecho mal. El primero no puede quitarle nada al otro y el segundo no debe frustrarse porque otro le quite algo, debe aprender a defender sus derechos. Debéis repetir la escena hasta que os salga bien.
DIRECTOR.- Vamos a repetir la escena. Colocaros en posición.
(Los actores salen del escenario y aparece el presentador)
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma tercera.
DIRECTOR.- Acción.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete. Cuando queráis un juguete que tenga otro niño no se lo quitéis, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Os mostramos un ejemplo.
(Se repite la escena I pero ahora el niño A se acerca al niño B y le pide el juguete con relativa corrección).
NIÑO A.- ¿Me dejas el balón? (Se lo dice con tono enfadado)
NIÑO B.- (Lo mira, pone cara de enfado y contesta) No.
NIÑO A.- Tienes que decir que si.
NIÑO B.- Pues no.
NIÑO A.- Eres un tonto.
NIÑO B.- Y tú más. (Hacen como si se pelearan)
DIRECTOR.- Alto, corten, corten. Así no se puede trabajar. Yo voy a dimitir. (Tira los papeles por lo alto)
JUEZ.- Tiene razón el señor director. Fulanito, lo has hecho muy mal, cuando pidas una cosa lo tienes que pedir con amabilidad, porque sino el otro se enfada y no te lo da. ¿Te has enterado?
NIÑO A.- Si.
DIRECTOR.- Pues venga, a vuestros puestos que vamos a repetirlo otra vez.
(Salen del escenario los actores, entra el presentador)
INICIADOR.- (Con coraje y fuerte) ¿Cómo se pide un juguete? Toma cuarta.
DIRECTOR.- Acción.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete. Cuando queráis un juguete que tenga otro niño, no se lo quitéis, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Os mostramos un ejemplo.
(Vuelve a salir el primer niño con su juguete, se sienta en el centro, sale el segundo niño, se acerca, se lo piensa y dice)
NIÑO A.- ¿Me dejas tu juguete? (Ahora se lo dice correctamente).
(El juez desde su sitio le hace señas de que diga que si, el niño B mira al juez, pone cara de enfado y contesta)
NIÑO B.- ¿Y tú qué me dejas a mí?
NIÑO A.- Nada, yo no tengo juguetes.
NIÑO B.- Pues entonces no te lo dejo.
NIÑO A.- Pues me lo tienes que dejar.
NIÑO B.- Pues no quiero. (Comienzan a pelearse)
DIRECTOR.- Corten, corten, ¡ah, ah, ah! ¡Me voy a volver loco¡ (Se come los papeles) ¡Ah, ah, ah!
JUEZ.- Muy mal, muy mal. Si te lo ha pedido con amabilidad. ¿Por qué no se lo dejas?
NIÑO B.- Porque luego ya no puedo jugar yo.
DIRECTOR.- Traed un juguete para que se lo pueda cambiar por el otro. Venga volvemos a grabar. Todo el mundo a sus puestos. Acción.
INICIADOR.- ¿Cómo se pide un juguete? Toma quinta.
CÁMARA.- Estamos grabando.
PERIODISTA.- A continuación vamos a enseñaros como se pide un juguete. Cuando queráis un juguete que tenga otro niño no se lo quitéis, debéis pedírselo. Todas las cosas se piden por favor. Os mostramos un ejemplo.
(Vuelve a salir el primer niño con su juguete, se sienta en el centro, se dispone a jugar. Llega el segundo niño, se coloca a su lado y le dice)
NIÑO A.- ¿Me dejas tu juguete, por favor?
NIÑO B.- Sí. ¿Quieres que juguemos los dos?
(Se dan un abrazo los dos niños y termina la escena)

(Para terminar, se cogen todos los niños de la mano formando un semicírculo abierto hacia el público, la maestra se coloca en el centro y cantan todos)

CANCIÓN

MAESTRA.- Veo, veo
TODOS.- ¿Qué ves?
MAESTRA.- Un juguete
TODOS.- ¡Qué bonito es!
MAESTRA.- Ahora, lo tengo yo.
TODOS.- ¡Míralo, míralo, míralo!
MAESTRA.- Yo pregunto.
TODOS.- ¿Qué pregunta es?
MAESTRA.- ¿Este juguete de quién es?
TODOS.- ¿De quién es, de quién es, de quién es?
MAESTRA.- ¿Es mío?
TODOS.- No señor.
MAESTRA.- ¿Es tuyo?
TODOS.- Tampoco
MAESTRA.- Entonces, ¿de quién es?
TODOS.- ¿De quién es, de quien es, de quién es?
MAESTRA.- Es de todos.
TODOS.- Sí señor.
MAESTRA.- Es de todos.
TODOS.- Sí señor, sí señor, sí señor.
MAESTRA. - ¿Y el cariño, y el amor? ¿Quién lo tiene? ¿Quién lo quiere? ¿De quién es el cariño y el amor?
TODOS. – Es de todos, todos lo queremos y también todos lo damos.
(Se abrazan todos y abrazan a la maestra que es rodeada por todos los niños)

29 abril 2013

De campamento

La siguiente obra de teatro corta fue escrita por Alan Rejón (leer biografía) quien también ha escrito los guiones "Mario y Marta quieren robar" y "Vampiros pasados de moda". Esperamos que la obra sea de tu agrado.


Título: De campamento 
Autor: Alan Rejón

Personajes
Narrador 
Diego 
Hector 
Víctor

Narrador: Diego, Héctor y Víctor son tres niños que en sus vacaciones decidieron irse de campamento con los scouts a un rancho cerca de su ciudad, durante el día se divirtieron y bañaron en la playa pero en la noche el miedo los inundo cuando oyeron que algo rondaba su casa de campaña. 

(Los niños duermen, de repente se escucha que algo pasa corriendo, Héctor se levanta de golpe) 

Héctor: ¡Víctor! ¡Víctor! 
Víctor (Despertándose): ¿Qué quieres? No grites o vas a levantar a Diego y ya sabes cómo se enoja cuando lo despiertan. 
Héctor: ¿Escuchaste eso? Creo que hay algo afuera. 
Víctor: No es nada, seguramente sólo es el viento. 

(Víctor comienza a acomodarse de nuevo para dormir cuando se escucha de nuevo el mismo ruido, al escucharlo el niño se sienta de golpe) 

Héctor: ¿Lo escuchaste? ¿Lo escuchaste? 
Víctor: ¡Sí! ¿Qué fue eso? 
Héctor: ¡No lo sé, por eso te desperté! 

(El ruido se repite ambos gritan y despiertan a Diego) 

Diego (Molesto): ¡Aaah! ¿Por qué gritan? 
Víctor: Es que escuchamos algo afuera. 
Héctor: ¿Y si es un oso? 
Diego: ¡Estamos en un rancho! No hay osos, en los ranchos. 
Víctor: ¿Y si es un monstruo que ya se comió a los otros niños y ahora viene por nosotros? 
Diego: ¡Los monstruos sólo viven debajo de las camas! 
Héctor: ¿Y si es un tipo de monstruo diferente? 

(El ruido se escucha de nuevo y más cerca, los niños gritan) 

Víctor: ¡Te lo dije! Hay algo ahí afuera. 
Diego: Sí, pero no creo que sea un monstruo. 

(Diego se acerca hacia la puerta de la casa de campaña) 

Víctor y Héctor: ¡No! ¡No hablas! 
Diego: No es nada, estoy seguro. 

(El ruido se escucha de nuevo, Diego abre la puerta y sale de escena) 

Diego: ¡Aaaah! 
Víctor: ¿Qué paso? ¿Qué paso? 
Héctor: ¿Estás bien? 

(Diego grita de nuevo y enseguida se escucha como el niño ríe, entonces regresa a escena con un perro entre los brazos) 

Diego: Esto es lo que los estaba asustando, estaba buscando comida entre las mochilas. 
Narrador: Y así los niños pudieron dormir esa noche sabiendo que se encontraban a salvo de los monstruos, los osos y otras criaturas de la noche que sólo habitan en su imaginación. 
Fin

24 abril 2013

Carlitos de María Adelina García Corea

"Carlitos" es la segunda Obra de Teatro Corta que nos envia María Adelina García Corea a través de la iniciativa que arrancamos semanas atras, la anterior fue Pacto entre Dos una obra infantil. Vos tambien podes ser parte de ella si te interesa tan solo enviándonos por correo tu obra para que la publiquemos.

Titulo: Carlitos
Autora: María Adelina García Corea
Personajes: Carlitos La abuela La mamá
Escenografía: El interior de la casa donde vive Carlitos con sus padres y abuela.

Escena: En la primera escena Carlitos se alista rápido para que la abuelita lo lleve al kínder y empieza a apresurarla con los quehaceres de la casa. En la segunda escena la mamá llega del trabajo y empieza con la rutina diaria pero Carlitos con su inocencia de niño la hace ver lo importante que es suspender un poco el quehacer de la casa y dedicárselo a su hijo en las tareas de la escuela.

Primera escena
Carlitos: (Parado en la puerta le dice a su abuela) Yo ya estoy listo abuelita Mi mochila revisé Mi tarea la guardé Lléveme ya a la escuelita

Abuela: (Haciendo algunas ocupaciones de la casa) Es muy temprano mi niño, espérate uno minutos. No me pegues ya más sustos. Déjame la casa aliño.

Carlitos: Es que quiero yo llegar pronto ya a mi salón; y aprenderme ese montón, de letras, que, al cantar, la maestra nos enseña.
(La abuelita le dice con la mano que se espere)
Dese prisa ya abuelita Ándele no sea malita… Deje ya de hacerme señas.

Abuela: ¿Te gusta mucho la escuela?

Carlitos: (Siguiendo a la abuela por toda la casa) Sí, a leer quiero aprender. Y a escribir también yo quiero. ¡Por eso ser el primero en llegar yo quiero ser!

Abuela: ( La abuela se ríe y le contesta) ¡Ay mi niño! Déjame ya de agobiar… Si al salón, tú, has de entrar junto con los otros niños.
(La abuela por fin termina su quehacer lo toma de la mano y lo lleva a la escuela.)


Segundo Acto
(Carlitos está haciendo su tarea cuando su mamállega del trabajo; le da un beso a Carlitos y se pone a hacer su rutina diaria, pero al rato el niño llega con ella)

Carlitos: Mamita, ¿estás tú muy ocupada?

Mamá: Sí, mi niño, estoy yo muy atareada… ( Lo voltea a ver y le pregunta) ¿Se te ofrece algo hoy? Lo que quieras yo aquí estoy

Carlitos: (Le contesta muy serio) Un favor quiero pedir…

Mamá: (Un poco sorprendida) ¿Qué deseas tú mi niño? Tú sabes que con cariño yo, a ti, te escucharé. Mientras, la cena yo haré.

Carlitos: (Siguiéndola por la cocina le contesta) Mamá, deja un poco la labor… Aunque sea media horita. ¡Te lo suplico mamita! ¡Ayúdame por favor!

Mamá: (Deja de hacer su quehacer y mirándolo le contesta preocupada) Hijo, dime ¿cuál es la urgencia? 

Carlitos: Mamá, muchos cuentos tan bonitos quiero aprender a leer… ¡Por favor! Si tú me ayudas, más prontito, sí, sin duda, empezaré yo a embeber a mi mente de letritas y ponerlas ya juntitas para formar palabritas… ¡Anda, por favor, mamita!

Mamá: (La mamá casi llorando lo abraza y le contesta) Sí, mi niño… Yo te juro, desde el fondo de mi ser, que de ahora en adelante media hora, no un instante, mi atención vas a tener… ¡De eso has de estar seguro!

10 abril 2013

Los pequeños osos

osos peleando

La siguiente obra de teatro corta ha sido escrita por el autor de Armas y Mujeres y Zombie Tweets, Alan Rejón (leer biografía). Si vas a usar este texto para alguna representación no olvides darle crédito al autor original. Esperamos que la obra sea de tu agrado.

Título: Los pequeños osos 
Autor: Alan Rejón

Personajes
Narrador 
Christian 
José 
Rebeca

Narrador: Esta pequeña obra habla sobre la amistad, la cual niños deben saber que es una de las cosas más fuertes del mundo, nuestra historia se centra en dos pequeños osos, Christian y José, quienes siempre habían sido amigos, por eso nunca se peleaban, su mejor amiga “No-Oso” era una pequeña mariposa llamada Rebeca quien siempre los ayudaba cuando tenían problemas. 

(Los tres animales entran a escena y se acercan al río, en el sólo hay un pez, los dos osos corren rápido para atraparlo, ambos lo hacen) 

Christian y José: ¡Es mío! 
Narrador: Así como pasa en todas las amistades, los osos encontraron algo por lo que pelear y así lo hicieron. 
Christian: Yo lo atrapé primero. 
José: ¡Mentira, yo lo atrapé! 
Christian: ¡Pero yo lo vi primero! 
José: Deja de mentir, y déjame comer mi pescado en paz. 
Christian: ¡Es mi pescado! 
Narrador: Si por algo son conocidos los osos en el mundo es porque son animales muy testarudos, así que la pelea duro mucho, mucho tiempo… Casi 15 minutos, hasta que Rebeca se desesperó y decidió solucionarlo todo. 
Rebeca: ¿Qué les pasa a ustedes dos? Con todo el tiempo que ya pasó, ese pescado ya puede ser sushi.
José: Rebeca, el sushi es pescado crudo, nosotros comemos pescado crudo. 
Christian: Cierto. 
Rebeca: ¡Eso no importa! ¿Por qué se están peleando? 
José: Por el pescado 
Rebeca: ¡Eso ya lo sé! Pero ¿Para que pelean si no es necesario? 
Christian: ¿No lo es? 
Rebeca: ¡Claro que no! Nunca es necesario pelearse. 
José: ¿Pero qué hacemos con el pescado? 
Rebeca: ¿En serio no saben qué hacer? 

(Los osos se miran incrédulos) 

Christian: No. 
José: Ni la más mínima idea. 
Rebeca: Ositos tontos, serán más grandes pero piensan menos.
Christian: ¿Y qué hacemos? 
Rebeca: ¡Compartan! Con sus garras corten el pescado a la mitad y así ambos podrán comer. 
José: ¡Cierto! 
Christian: ¿Por qué no lo había pensado antes? 
Rebeca: Ustedes son buenos amigos, no vale la pena pelearse por cualquier pequeñez… Como un pescado. 

(Los osos dividen el pescado y se lo comen, luego los tres animales salen de escena caminando felizmente)

Narrador: Y así es como Christian y José, gracias a su mejor amiga “No-Oso” descubrieron el valor de compartir. Pelear con los amigos es malo niños, si alguna vez lo hacen recuerden lo que nuestros amigos hicieron hoy y ¡Dividan el pescado a la mitad!
Fin

06 abril 2013

Te invitamos a compartir tus Obras de Teatro con nuestra comunidad

En Obras de Teatro Cortas queremos dar a conocer tus trabajos, asi como otros ya se animaron a compartir sus obras de teatro los invitamos a todos ustedes a que hagan lo mismo para que entre todos te demos una opinión critica y poder ayudar a otros que buscan obras de teatro cortas para sus colegios o grupos de actuación.

Si eres lector ya sabes como son las cosas, escribes una pequeña introducción si te animas, sino directamente el titulo, personajes y los diálogos  lo pegas en un archivos word .doc o el que prefieras y nos lo envías a obrasdeteatrocortas@gmail.com junto con tu nombre completo así te damos los créditos de la misma, si quieres enviarnos adjunta una pequeña biografía pasara a formar parte de nuestra sección homónima.

Desde ya que esperamos su participación para seguir disfrutando de este hermoso arte.

01 abril 2013

¿¡Dónde está la poesía de mi mamá!?

Esta obra de teatro ha sido especialmente pensada para interpretarse el día de las madres, fue escrita por Fabián Choque, quien también ha escrito obras como El amor no basta y Un amor caótico  Si vas a interpretar alguna de nuestras obras no olvides darle crédito al autor original, además si puedes tomar fotos o video no dudes en compartirlo con nosotros en nuestra página de facebook.
Madre e hijo

Título: ¿¡Dónde está la poesía de mi mamá!?
Autor: Fabián Choque

Personajes:
Enzo
La mamá

Escenario: La sala de una casa. 

(Se abre el telón y al momento entra Enzo caminando apurado. Remueve las cosas como buscando algo)

Enzo: (Sin dejar de buscar) ¿¡Pero en dónde está!? (Se detiene, se pone de pie y se coge la cabeza) ¡Se me perdió! ¡Se me perdió! (Continúa buscando) (Entra a escena su mamá; se detiene bruscamente con expresión de sorpresa en su rostro) 
La mamá: (Mira toda la sala desordenada) ¡¡¡Enzo!!! 
Enzo: ¡¡¡Mamá!!! (Se pone de pie y la mira muy asustado) 
La mamá: ¿¡Pero, qué estás haciendo!? (Camina mientras ve toda la sala con asombro) 
Enzo: ¡Nada! (Mira de reojo todo el desorden que hizo) 
La mamá: ¿¡Nada!? (Señala con su mano la sala) ¡Mira cómo está la sala! ¿¡Pero a qué estabas jugando!?
Enzo: ¡A nada, mamá! Solo estaba… 
La mamá: (Se acerca a él con las manos en la cintura) Estabas… (Cruza los brazos y lo mira fijamente) qué. 
Enzo: (Agacha un poco la cabeza) No, nada. 
La mamá: Bueno ya que no estás haciendo (Pone sus dedos como si hiciera comillas) “nada”, ¿Podrías por favor (Señala todo lo que tiró) acomodar las cosas como estaban? 
Enzo: Sí mamá (Se va a acomodar todo lo que tiró mientras sigue buscando) 
La mamá: (Mientras se retira del escenario) ¡Como estaba, ah! 
Enzo: ¡Sí, mamá! (Sigue buscando mientras acomoda la cosas. Se coge la cara) ¡Pero en dónde puede estar! ¡No puede verlo hasta mañana! (Se detiene un poco molesto, camina hacia el público y se detiene) ¡No quiero que la sorpresa que le he preparado a mi mamá por su día se arruine! (Voltea hacia el lugar por donde salió su mamá e inmediatamente vuelve al mirada al público) ¡Tengo que encontrarlo sí o sí! (Pasa su mamá y lo ve con rostro de sorpresa) 
La mamá: ¡Enzo! (Mira la sala y luego vuelve a mirarlo a él) ¿¡No te había ordenado que arreglaras este desorden!? 
Enzo: (Voltea rápidamente y la mira con sorpresa) ¡Ya acabo, mamá! (La mamá mira a Enzo muy fijamente)
La mamá: No demores. 
Enzo: Sí, mamá. 
(Enzo sigue arreglando las cosas, la mamá se va y mientras lo hacía, se da cuenta de algo que está en el suelo y lo ventana sin que su hijo la vea) (Voltea para preguntarle, pero levanta los hombros y se va sin decirle nada mientras ve el papel) (Luego de unos momentos) 
Enzo: Bueno, ya terminé (Sigue buscando el papel por todos lados y se agacha para buscar debajo del sofá) ¡Tiene que estar en algún lado! (Se pone de pie y va saliendo del escenario hablando para sí) ¡Si no lo encuentro, todo lo que he hecho se va a arruinar!
(A los pocos momentos, entra la mamá a escena leyendo el papel mostrando una sonrisa llena de emoción. Se sienta en el sofá sin dejar de leer. Siente los pasos de su hijo y lo guarda rápidamente)
Enzo: (Ve a su mamá y se sorprende) ¡Ya arreglé todo, mamá! 
La mamá: (Golpea el sofá con la mano) Ven aquí, Enzo, siéntate. 
Enzo: (Con voz temerosa) Qué pasa (Se acerca y se sienta a su costado) (La mamá le sonríe tiernamente y acaricia su cabello) Qué. 
La mamá: (Saca el papel sin dejar de mirarlo sonrientemente y se lo muestra) Me encontré esto tirado en el suelo, ¿Sabes de quién es? 
Enzo: (Con expresión de sorpresa) Este… mamá… eso… (Agacha un poco la cabeza algo triste) esperaba dártelo mañana, era una sorpresa para ti. 
La mamá: (Le levanta la cabeza cogiendo su mentón con los dedos) No quiero que te sientas mal por algo tan hermoso como esto (Le muestra el papel) ¿Ok? 
Enzo: (Derrama unas cuántas lágrimas y sonríe mientras asienta la cabeza en señal de afirmación) Ok. 
La mamá: (Abriendo la hoja) Ahora (Se la da) ¿Me la puedes leer, por favor? 
Enzo: (Limpiándose las lágrimas) ¡Pero el día de las madres es mañana! 
La mamá: (Coloca la hoja en las manos de su hijo) Por favor, ¿Sí? 
Enzo: (Se queda unos momentos en silencio mirando a su mamá) Sí mamá (La abre, se pone de pie y se arrodilla frente a ella) “Me regalas tu cariño, me obsequias una sonrisa. A veces te hago sacar “canas verdes” pero al final siempre seré tu niño, al que corres a abrazar a toda prisa”. Feliz día mamita. 
La mamá: (Derramando lágrimas y limpiándoselas) ¡Qué hermoso, mi hijito! (Lo abraza muy fuerte) Muchas gracias. Enzo: (Luego de un rato, se separa de ella y se sienta a su costado otra vez) Pero me hubiera gustado darte tu regalo mañana que es tu día. 
La mamá: (Acaricia su cara) ¡Pero, claro que lo hiciste! “El día de la madre” no es un mero segundo domingo de Mayo, es el día en que su hijo le dice a su mamá cuánto la ama y le regala cosas tan bellas y significativas como estas (Le muestra el papel) Para mí, hoy ha sido el día de las madres por el gran y bello detalle que me acabas de dar. 
Enzo: Pues entonces, feliz día mamá (La abraza muy fuerte) 
La mamá: (Con voz tierna) ¡Ay, mi hijito! 
(Mientras continúan abrazados, se escucha la canción “Todos tienen una madre” de Leo Dan. Luego de un rato, se va cerrando el telón). 
Fin